24 de mayo de 2020

Ejido

Cúpula de la Iglesia Matriz de Ejido.
(Foto © vymaps.com)   

CANCIÓN DE LA MAREA
Ellos me trajeron una inmensa dádiva:
una canción a piel de las mareas,
y que conste, no sólo las de agua.
Herida de sol
oigo letanías y valles recostados.
Yo sólo fui eremita en donde hubo
cuantiosas cañas, en Ejido y sus trapiches;
solo aprendí dos calles
que antaño eran ríos pedregados.
Me asiste al tararear
la gravedad de los ojos, la osamenta, la lentura
periódicamente enredados.
Por toda traslación causada por calimas
un lagartijo nace en luna nueva.
La fluctuación residual de lo cerúleo
no termina con la caza de las dormideras:
resbala hacia nosotros la estoa del espíritu
samadhi del torrente, y se allana en la espalda de lo térreo
el entero estupor, la absoluta confianza.
Lances de espumas y peces
columpian entretanto la preñez de las medusas,
lluvias verdosas que se elevan
hacia el viento que esparce las canciones.

Karelyn Buenaño
Poeta, narradora, actriz de teatro y promotora cultural venezolana (Mérida, 1980).

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